TEMA:
Aborto Provocado

¡Escúchame Latinoamérica! 

XII

Por Mariano González V.

       "Los entendidos resplandecerán como el resplandor del  firmamento; y los que enseñan la  justicia a  la  multitud, como las estrellas a perpetua eternidad" (Daniel 12:3).

 

                    Es éste un momento crucial en el destino histórico de Latinoamérica. El afamado gigante latinoamericano, bien pudiera convertirse en un humillado enanito en lo que se refiere a sus reservas morales. En esta hora Latinoamérica ha sido llamada a "Pararse en los caminos y a mirar, y a preguntar por las sendas antiguas cuál ha de ser el buen camino para andar por él" (Jeremías 6:16). La encrucijada pone al continente entero ante el más riguroso examen de su conciencia colectiva y ante la prueba ácida de su fibra moral. Los evangélicos, parte integral de la sociedad iberoamericana, no pueden exonerarse de este escrutinio ni mucho menos eludir su responsabilidad de actuar como lo que suponen ser: "Sal de la tierra" (Mateo 5:13).

     Nunca necesitó tanto de sus hijos nuestra América como en esta hora de destino. Como hijos de este continente, ¿le negaremos esta ayuda que tanto necesita? ¿Supieron ustedes de algún hijo bueno que se negara al llamado urgente de su madre en precaria necesidad? ¿Hubo un hijo bueno que no saliera al frente y desinteresadamente dijera: "Aquí está, toma, mamá?"

     Las Supremas Cortes en varios de nuestros países han procurado reformar el Código Penal planteando la posibilidad de la despenalización del aborto provocado. Aunque esta despenalización por lo general se ha referido a determinados casos solamente, tal y como cuando la vida de la madre peligre o en el evento de una violación, las estadísticas demuestran que estas dos debatibles circunstancias son más hipotéticas que reales. Son de veras excepcionales en extremo. Se usan sólo como ardides de enganche para establecer cabezas de playa que permitan desencadenar el más sanguinario holocausto sobre millones de bebitos a quienes se les niega el derecho de nacer. Ni hablar siquiera de los argumentos sin fin que estas dos excepciones controversiales engendran.

     El aborto intencional una vez despenalizado por las razones aludidas, nos dejaría sin criterios concretos, sin retenes, sin manera efectiva de velar y de hacer valer las restricciones legales que regulan esta despenalización. En consecuencia, sigue a ello la matanza indiscriminada, no limitada, de cualquier bebé. Todo lo que se necesitaría es el antojo de una madre caprichosa, el consejo coloreado de una abuela cínica, la opinión no informada de una "comadre" ignorante o la sugerencia y urgencia "educada" de un médico encallecido. La despenalización pondría a la orden del día el aborto a petición de los que procuran a toda costa "tapar" fallas morales y perpetuar falsas virginidades. Estimularía de manera considerable la ya rampante promiscuidad sexual. Esta, precisamente, ha sido la fatídica consecuencia que han cosechado las naciones que han despenalizado el aborto homicida.

     La Palabra de Dios dice: "La justicia engrandece a la nación y el pecado es afrenta de los pueblos"  (Proverbios 14:34).  El aborto inducido es contrario a esta premisa puesto que es injusto al nonato, degradante a los que lo practican y pecado abominable ante Dios (Exodo 20:13; 23:7; Proverbios 6:16-19).  Y  . . .  no olvidemos . . .  hay pecados de COMISION y hay pecados de OMISION. Los unos los cometen los abortistas y los otros sus cómplices que guardan silencio. Quiérase que NO nos encontremos nosotros en esta última categoría. Veamos que no sancionemos con nuestro silencio y pasividad esta ola potencial de muerte que asoma su cara frankeinstenesca  sobre el horizonte de Iberoamérica. No seamos olvidadizos de los horrores de la historia. Después de todo, quedan todavía abiertas las heridas de la era hitleriana. Permitamos que hagan profunda conciencia en nosotros las palabras del Marqués de Santayana: "Aquellos que olvidan el pasado, están condenados a volver a vivirlo".

     La mayor desgracia que podría llover sobre nuestras naciones hispanas, la vergüenza más negra que podría ruborizarlas, el magullón sicológico más devastador que podrían recibir, el mas agobiante sentimiento de culpabilidad colectiva que las podría poseer, sería éste de abrir las compuertas a la represa de la muerte para que arrastre, en su vorágine, los millones de nenitos fichados para este horror.  Impunemente, sin miramientos, sin misericordia, sin contemplaciones de ninguna clase, "la espada de Damocles" pendería sobre sus cuellos inocentes con la sanción de la ley y con la complicidad de la sociedad. Dejaría nuestro continente yaciendo en un charco de sangre producto de una hemorragia moral de consecuencias imprevisibles.

     Después de hablar en una congregación evangélica, se me acercó una sicóloga cristiana. Procuraba informarme sobre el doblaje al castellano de dos películas antiaborto:  "El Grito Silencioso" y " La  Decisión es Suya". Durante la conversación mencionó el caso de una joven evangélica que le había pedido consejo sobre si debía o no hacerse un aborto.  Esta joven, hermano mío, bien pudiera haber sido un miembro en comunión en su iglesia o tal vez una hermana en la carne suya o quizás su hija misma.  Evidentemente aun entre los evangélicos hace falta una profunda obra de concientización.  

El caso me lleva a esta penosa reflexión: ¿Qué clase de moral están absorbiendo de sus Biblias los "de la familia de la fe"?

     Es evidente que ya no podemos hablar entre dientes de este problema. Que ya no podemos sacudir la cabeza ruborizados y consentir en posponer el asunto para considerarlo en otro momento. Es hora ya de que le demos el frente a este problema con la responsabilidad que nos impone el ser hombres de Dios. Habremos de usar altura, sí, delicadeza, sensibilidad y caridad, pero ya es imposible postergar esta confrontación. ¡Arrodillémonos en busca de soluciones bíblicas a este monumental problema que reta el meollo mismo de nuestra conciencia moral!

     Desde la despenalización del aborto criminal por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el año 1973, han muerto millones de bebés en esa nación. La matanza de los inocentes por el rey Herodes queda corta ante este holocausto millonario. Se estima que en Estados Unidos se tiran al zafacón como basura y luego se mandan al incinerador 1,500,000 nenitos anualmente.

     Muy amados, la nación que legisla su propia extinción no merece sobrevivir. Ha planeado su destino y destinado su plan. ¿Llegará a ser esta la macabra suerte de las naciones hispanoamericanas? ¡Que Dios nos libre!

     Por otro lado, recordemos que Jehová Dios está todavía sobre Su Trono. ¡No se ha muerto! ¡Ni siquiera se acostó a dormir! Fue El quien detuvo el sol en Gabaón y la luna en el valle de Ajalón en contestación a la oración de un hombre (Josué 10:12). Fue Dios quien intervino el errático viaje submarino de un gran pez y lo puso en ruta para tragarse a un profeta (Jonás 1:17). Luego lo programó de nuevo para que lo depositara en el lugar apropiado para que el profeta cumpliera una misión redentora (Jonás 2:10). Fue Dios quien detuvo la acción del fuego para que no consumiera a Sadrach, Mesach y Abednego (Daniel 3:20,21,28) y quien soldó las bocas de los leones para que no dañaran a Daniel (Daniel 6:16,20,22,23).

     ¿Creen ustedes que ha abdicado el Trono el Dios de los milagros? ¡Dios está todavía en control!  ¡Su industria más próspera es aquella de hacer milagros!  Dios es el mismo "ayer, y hoy y por los siglos"  (Hebreos 13:8).  ¡Su mano no se ha acortado para salvar!  ¡Pidámosle con fe que salve a la América del feticidio! ¡Pongámonos en Sus manos nosotros como instrumentos de Su justicia!  ¡Hablemos por los que no pueden hablar! ¡Organicémonos!  ¡Que se escuche nuestra voz!

     Tenemos ante nosotros el antecedente contemporáneo de cristianos evangélicos que en algunas naciones de este continente se esforzaron, se movilizaron, se unieron, protestaron, y con su acción, lograron cambiar el intento homicida de sus Supremas Cortes.  ¿Se cruzarán de brazos los demás ante esta tragedia potencial?  ¡Ojalá que no!  ¡Que nunca llegue a decir la posteridad que los evangélicos faltaron cuando les llegó el llamado de mamá!  ¡Que las futuras generaciones no digan que nuestras bocas se cerraron y nunca articularon el "¡Aquí está, toma, mamá!"

     Sirva este derramamiento de mi golpeada alma como mi más ferviente desafío a que levantemos nuestra voz de protesta. ¡Que verbalicemos articuladamente nuestro repudio a los intentos de despenalizar el aborto a petición en nuestros países!  ¡Que lo hagamos mientras todavía hay tiempo!  ¡Que tenga presencia en el ambiente nuestra voz protestante!  ¡Que la misma traiga coherencia y dirección en medio del caos moral que nos rodea! ¡Que no quedemos cortos expresando la conciencia moral evangélica con que la Biblia nos ha enriquecido!  ¡Que nuestra voz llegue a ser una proyección útil que afecte, que influya, y  ¿por qué no? que cambie el voto de nuestros legisladores!  Sí, ¡que cambie el voto de estos mortales que en nuestros países llevan sobre sus hombros el grave encargo de decidir a quienes concederán el derecho básico de nacer!

     Termino este reto con las palabras del Rey Salomón: "Libra a los que son llevados a la muerte. Salva a los que están en peligro de morir"    ( Proverbios 24:11).

     ESCUCHAME LATINOAMERICA fue entregado como mensaje en Marzo de 1986 a centenares de líderes de la Obra Evangélica en Venezuela y a miles de miembros de las congregaciones. Posteriormente fue radiodifundido por una red de mas de 250 emisoras de Norte, Centro y Suramerica; en el Area del Caribe; España, e Islas Canarias; Suecia;  Guinea Ecuatorial, Africa; Australia; y  Nueva Zelanda.

     Su autor, el hermano Mariano González V., es Bachiller en Ciencias Físicas y Naturales; egresado del Curso de Pastores del Instituto Bíblico Moody; orador-productor del programa internacional EN ESTO PENSAD (transmitido aproximadamente 1,800 veces a la semana por más de 250 emisoras). Es además escritor de columnas fijas y artículos varios para la prensa secular y evangélica, y es además Presidente de los Ministerios Audio-Lit. El hermano González tiene disponible una serie de 14 programas radiales sobre el tema del aborto a disposición de los interesados.

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