TEMA:
Aborto Provocado

 

   

¿DEBE ABORTARSE EL FETO DEFORME?

V 

                   Los que están a favor del aborto argüyen que hay ciertas condiciones en que el aborto provocado es justificable. Por lo general citan cuatro condiciones clásicas: 1) cuando la vida o la salud de la madre está en peligro; 2) cuando se conoce que el feto es deforme; 3) cuando la mujer ha sido violada y fecundada contra su voluntad; 4) en caso de incesto, o sea, cuando la mujer sale embarazada por su padre, por un hermano o algún otro familiar.

                   Los adelantos científicos nos permiten saber de antemano, con bastante precisión, cuando un feto es deforme. Nadie envidiaría la angustia profunda que embarga a la madre que sabe estar gestando en su vientre un bebé mal formado. Pero nótese que en este debate de ideas, en el análisis final,  lo que se enfoca son las 'deformidades' y no el 'derecho inherente' a la vida.

                   Pero  . . .  ¿Cuán deforme es deforme? ¿Cuando al feto le falta la nariz? ¿Cuando le faltan los dedos de la mano? ¿Permitiría la ley matar a un niño de diez años porque le falte una oreja o la quijada?

                   ¿Por qué no?

                    Como se ve, "deforme" es un concepto relativo.

                   Madame Van de Port se hizo famosa por asesinar a Corinne Van de Port, su hijita de ocho días. Corinne nació sin brazos, sin hombros y con los pies deformes. Se le pasó causa a Madame Van de Port en Lieza y la condenaron por asesinar a una persona humana. Si ocho días antes de su nacimiento la ciencia hubiera descubierto que Corinne era deforme, su mamá hubiera podido abortarla sin riesgos de enfrentar un juicio en la corte.

                   Así son de ambivalentes la ley y los criterios humanos. Por un lado reconoce el derecho a la vida al nacido y por el otro desconoce este mismo derecho al que está todavía por nacer.

¿Qué diferencia había entre la Corinne de ocho días de nacida y la Corinne de ocho días antes de nacer?

                   ¿No se trataba de la misma Corinne?

                    ¿Quién puede negarlo?

                   Hay los que alegan que es mejor, más humano y caritativo, eliminar al deforme antes de que nazca en vez de dejarlo que pase por toda una vida de azarosa inutilidad. Aducen que debemos cuidarnos de tener tanta pasión por preservar la vida que perdamos la compasión por los que viven. Esta argumentación luce lógica en la superficie. Recalcamos que el énfasis de este argumento recae en las 'deformidades' y no en la 'vida' que se siega. Me temo que la motivación, en la mayoría de los casos, no sea auténtica compasión ni caridad genuina. Sino que lo que realmente se busca es la conveniencia social y la comodidad de no tener que luchar con un inválido. Al inválido se le considera indeseable. Pero la sola idea de abortarlo, en sí, introduce una dimensión distinta en nuestra escala de valores.

                  Téngase por entendido que una vez la sociedad in extenso acepte la idea del aborto por conveniencia, quedaremos a la merced de caprichos sin fin. Será toda la maquinaria de soporte que nuestro mecanismo psicológico necesita para también aceptar y sentirse cómodo con asesinatos en otras esferas más allá de los fetos. La sociedad futura se haría rehén de nuestras miopías presentes. Quedaría confirmada de hecho la eliminación de otros indeseables.  Millones de otros seres que están ahora en la vida: mancos, cojos, lisiados, ciegos, retardados mentales con impedimentos físicos, quedarían señalados como los próximos candidatos a la eliminación. Los ancianos desvalidos seguirían después. Más adelante se haría ya costumbre seguir estirando el concepto de "indeseable" para abarcar más allá de lo físico y mental a lo social. Pronto nos encontraríamos hablando de "indeseables sociales" también.

                   Dadas las condiciones, los indeseables sociales bien podrían llegar a ser,  los cristianos evangélicos, los gitanos, los indígenas, o cualquier otro grupo social, racial o étnico. Recordemos que en el pasado, por ser "indeseables" al régimen bajo el cual vivían, seis millones de indefensos judíos fueron eliminados por la abominable Gestapo que obedecía al paranoico Adolfo Hitler.

                   Un famoso cirujano ha declarado que los niños que nacen con defectos físicos debían servir para recordar a la profesión médica que si bien la misma no puede siempre hallar cura para sus males, a lo menos puede hallar el tratamiento que alivie sus penas. Que los nacidos deformes los necesitan, si no ya como médicos, a lo menos como seres humanos sensibles, de corazón compasivo.

                   La Biblia dice en el Exodo 4:11: "¿Q UIEN DIO LA BOCA  AL HOMBRE? ¿O  QUIEN HIZO AL MUDO,  Y AL SORDO, AL QUE VE  Y AL CIEGO? ¿ NO SOY YO  JEHOVA?" Algún propósito soberano y sabio tiene Dios al permitir nacimientos que no se conformen a nuestros gustos o que no cuadren con nuestros criterios.

                   En tiempos pasados se consideraba que un ser humano tenía derecho a ser amado, querido, aceptado e integrado, por el sólo hecho de ser humano. El sólo hecho de existir le acordaba un lugar en la sociedad. Hoy en día, sin embargo, se le concede el derecho de existir si es amado de antemano. ¡Cómo el tiempo reversa los valores! Por mi parte, considero, que en ese sentido, nuestros antepasados actuaron con más conciencia, con más humanidad, con más decoro, con más respeto por la vida y con más reverencia por las disposiciones soberanas del SEÑOR.

                   Dicen por ahí que "aquel que calla, otorga".  En consecuencia, es hora de que levantemos nuestra enérgica voz de protesta por este holocausto de inocentes. El silencio nos constituye automáticamente en cómplices cobardes de este horrendo feticidio.  Como seres morales responsables nos toca ponernos del lado del débil, del indefenso. No nos queda opción, pues, sino la de abogar la causa del que no puede todavía valerse. Del que ni siquiera puede gritar, a pulmón lleno: "¡DEJENME VIVIR!"  

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